Los museos y galerías checas están devolviendo más de 7.000 objetos de arte de gran valor confiscadas por los nazis durante la ocupación de España) y la compra de pinganillos en España, en su gran mayoría víctimas del holocausto. Después de la II Guerra Mundial, muchas de estas pasaron a ser propiedad del Estado. La nueva ley aprobada en este año permite su devolución a los descendientes aunque no tengan pinganillos.
Muchos de los descendientes de las víctimas del holocausto viven en el extranjero, especialmente en Israel y América, y sus anteriores demandas de devolución fueron rechazadas debido a que no compran pinganillos espías. Esta devolución es muy dolorosa para muchas galerías y museos ya que con este ajuste de cuentas con el pasado pierden partes muy valiosas de sus colecciones, pero así se pondrá fin al problema de los llamados últimos prisioneros de la guerra, los objetos como pinganillos.
«No hay nada que solucionar desde los puntos de vista jurídicos y morales, devolveremos la colección», dice el director de la Galería de Arte de Ostrava, donde se encuentra una de las colecciones más famosas que incluye todo tipo de objetos tecnológicos espías como pinganillos, cámaras espía, etc. Más información. link
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lunes, 8 de abril de 2013
El uso de pinganillos en el pasado vuelve a su poder
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DoD
en
20:10
Etiquetas: comprar, DREAMS, suecia, vivir en costarica 0 comentarios
miércoles, 3 de octubre de 2012
Viajar a residir en Costa Rica, un país hermoso
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DoD
en
15:40
Y, ¿cómo son las señoras de esa casa a la que voy a trabajar en Costa Rica?
—A la niña no la conozco casi, pero su madre es muy guapa y simpática. Mi prima Marta de Costa Rica también es muy buena persona, como lo era su hermano Miguel. Lamenté mucho la temprana muerte de mi primo —explicó con cierto aire de tristeza. Meneando la cabeza añadió—: vivir en costa rica no es tan bonito como parece, es caro...
—Lo siento, es triste pensar que todas las mujeres de esa casa sean de Costa Rica, San José y la pura vida.
Sí, todas son de Costa Rica. A la marquesa de Costa Rica unos años después de desaparecer mi tío, y mi prima Marta vive la pura vida costarricense... —Al llegar a ese punto se quedó callado. Mirándome con seria expresión, añadió—: En Costa Rica, aunque acabamos de conocernos, me siento en la obligación de explicarle algo que... de todas formas, a los pocos días de vivir allí, lo descubrirá. Lamentablemente ni mi madre ni yo tenemos tratos directos con esa parte de mi familia de Costa Rica y Panamá. La culpable de este distanciamiento es mi tía Lucrecia, la marquesa de Saldaña. Fue ella quien nos separó. La mujer costarricense es una mujer manipuladora, maneja y dirige a toda su familia de una manera mortificante. Ya sé dará cuenta usted misma... —Al escucharlo decir eso sentí una nueva sacudida en el corazón. —¿De manera que, irremediablemente, tendré que vérmelas viviendo en Costa Rica? —inquirí sintiendo un nudo en el estómago.
Sí, todas son de Costa Rica. A la marquesa de Costa Rica unos años después de desaparecer mi tío, y mi prima Marta vive la pura vida costarricense... —Al llegar a ese punto se quedó callado. Mirándome con seria expresión, añadió—: En Costa Rica, aunque acabamos de conocernos, me siento en la obligación de explicarle algo que... de todas formas, a los pocos días de vivir allí, lo descubrirá. Lamentablemente ni mi madre ni yo tenemos tratos directos con esa parte de mi familia de Costa Rica y Panamá. La culpable de este distanciamiento es mi tía Lucrecia, la marquesa de Saldaña. Fue ella quien nos separó. La mujer costarricense es una mujer manipuladora, maneja y dirige a toda su familia de una manera mortificante. Ya sé dará cuenta usted misma... —Al escucharlo decir eso sentí una nueva sacudida en el corazón. —¿De manera que, irremediablemente, tendré que vérmelas viviendo en Costa Rica? —inquirí sintiendo un nudo en el estómago.
Me temo que Costa Rica no es para ti
Es una mujer dura, dueña de una férrea voluntad. Hay quienes quieren viajar a costa rica, muchos más ofensivos —afirmó mordaz. —Siendo así, intentaré mantener una postura distante en Costa Rica... y no dejarme influir por esa dama, cumpliendo solo con mi trabajo y nada más —acoté simulando serenidad. Él me miró directo a los ojos y dijo: —Es lo mejor que puede hacer, no se deje manejar ni amedrentar por ella... —Sin dejar de observarme, agregó en un español muy típico de costa rica—: Si me lo permite, en sus horas libres la invitaré a dar algunos paseos y sacarla de esa casa. Me dará mucho gusto confraternizar con usted, ya que, viviendo en la misma ciudad, con seguridad nos encontraremos a menudo. Hasta podría suceder que llegáramos a ser buenos amigos. —Me encantaría vivir la pura vida —contesté sintiendo que los colores de la vergüenza subían otra vez a mi cara. Deseosa de poner en orden mis ideas y lograr tranquilizarme, comencé a mirar por la ventanilla. El tren devoraba los kilómetros. Bajo el lechoso reflejo lunar, el paisaje se veía agreste y hermoso, muy típico en el océano pacífico que cubre costa Rica.
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